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Dinastía de M
Por Beldz en


Título: Dinastía de M
Guión:
Brian Michael Bendis
Dibujo: Olivier Coipel
Editorial: Panini
Formato
: Cartoné, Color, 224 págs.
Precio
: 23,95€

Resumen: Hace algunos años, la Dinastía de M se hizo con el poder mundial. Desde entonces, la familia de Magneto ha convertido nuestro planeta en una verdadera utopía gobernada por los mutantes y en la que los humanos han aceptado su destino de especie en vías de extinción. Pero algo va mal. ¿Y si todo fuera una mentira?

Dinastía de M
es uno de esos crossovers que tanto gustan en Marvel. En ellos se hace gala de todo el gran elenco de héroes creados por "la casa de las ideas", aunque son los autores los que realmente se lucen, pues deben demostrar su conocimiento sobre ellos -sus formas de pensar y actuar, su actitud, su manera de reaccionar-. En este caso, son Los Nuevos Vengadores y La Patrulla-X los encargados de eliminar una terrible amenaza: Wanda Maximoff, alias "La Bruja Escarlata". Antigua Vengadora y miembro de la Patrulla-X, tiene la capacidad de crear distintos campos de realidad. Esos poderes mutantes, sin embargo, se han visto alterados tras los sucesos de "Vengadores Desunidos" -una saga anterior-, donde Wanda mató a algunos de sus compañeros, entre ellos Ojo de Halcón y el Hombre Hormiga. Sus poderes están descontrolados, y su mente vaga por mundos ficticios; tal es su aparente pérdida de cordura, que Charles Xavier piensa en poner fin a su sufrimiento. Los Vengadores se niegan a acabar con su vida -"siempre hay una salida", dice El Capitán América-; pero algunos de los mutantes no opinan lo mismo. "¿A cuántos más tendrá que matar antes de que reaccionéis?", insiste Lobezno. Ante la falta de entendimiento, se decide ir a Genosha para comprobar el estado real de Wanda. Allí, Magneto, totalmente impotente, contempla el sufrimiento y las alucinaciones de su hija.


Nuestros héroes llegan a Genosha; pero antes de que puedan encontrar su objetivo, los envuelve un inmenso halo de luz. De repente se encuentran en otro plano de la realidad, en otra dimensión en la que cada uno vive una vida distinta, aquella vida que siempre habían soñado. Sólo Lobezno y una niña, Layla Miller, saben que se trata de una realidad falsa. Serán ellos los que deberán usar todo lo que esté a su alcance para restaurar la realidad original. Ya veréis, al final, si son capaces de hacerlo.

Si una cosa no me gusta a la hora de leer un cómic es que se corte en demasía la sucesión del espacio y de la acción. Tampoco es de mi agrado que los personajes no terminen las frases iniciadas, a pesar de que sean interrumpidos por alguna causa. Desgraciadamente, los autores abusan de ambas cosas. Para mí, es desesperante el abundante uso de los puntos suspensivos por parte de Bendis, así como el continuo cambio de espacio en el capítulo segundo -y en menor medida a lo largo del cómic-. Estos cortes dificultan el seguimiento de la acción y acaban por desquiciar al lector. Respecto al apartado gráfico, nada tengo que objetar del magnífico dibujo de Coipel, quizá lo único bueno de "Dinastía de M".

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